Este proyecto fue financiado por MINCIENCIAS en el marco de la Convocatoria 790 de 2017 Ideas para el cambio - Ciencia y TIC para la Paz

Mejoramiento del servicio de agua en La Secreta: estudio prospectivo aplicando TICs

“El trabajo de intervención es un trabajo que se tiene que hacer con pinzas”

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“El trabajo de intervención es un trabajo que se tiene que hacer con pinzas”

Por: Manuel Rodelo

Ubicada en el corregimiento de Siberia, municipio de Ciénaga, departamento del Magdalena; como escondida en medio de la imponente Sierra Nevada, se sitúa la vereda La Secreta. Dividida en cinco sectores, agrupa una población de aproximadamente 500 habitantes. Al llegar a este rincón del mundo, el visitante se encuentra no sólo con vistas espléndidas y pintorescas, sino también nos sorprende con una comunidad anfitriona muy cálida. Podría describirla, a grandes rasgos, como un grupo pequeño y sólido con una profunda consciencia y respeto hacia la tierra.

Dentro de la comunidad que reside en La Secreta las dinámicas e interacciones sociales son muy particulares, marcadas por unas estrechas relaciones de familiaridad e incluso en ocasiones pareciera que se está visitando a una gran familia. La comunidad posee un especial sentido de lo común y lo público y esto se evidencia en las disposiciones espaciales, en el diseño de las casas, por ejemplo, la disposición de zonas comunes como mesas, comedores, sillas, zonas de tv, se encuentra en los exteriores de las viviendas, de cara a los visitantes.  Esta noción de lo común y público deja ver, en mi opinión, cómo están entretejidas las relaciones entre los actores que conforman la comunidad.

Otro rasgo muy fuerte en la comunidad es la autonomía sobre la toma de decisiones y asuntos correspondientes a los recursos comunes y mejoramiento de la vereda, es por esta razón que desde el proyecto Mejoramiento del servicio de agua en La Secreta: estudio prospectivo aplicando TICs, se planteó un enfoque donde los actores fueran co-constructores del proyecto, obedeciendo y respetando la autonomía comunitaria.

Dentro de los objetivos principales del proyecto se encuentra la sostenibilidad (ambiental y económica). Para el cumplimento de este objetivo se utilizaron diferentes herramientas que van desde la movilización de la prospectiva, hasta la conformación del Comité del agua.

En la siguiente entrevista, los investigadores Kelly Escobar y Roque Jiménez abordan cómo fue el proceso alrededor de la sostenibilidad en el  proyecto “Mejoramiento del servicio de agua en La Secreta: estudio prospectivo aplicando TICs”.


Kelly Escobar Jiménez. Cortesía SEED, Uliège. http://www.seed.ulg.ac.be/team/kelly-escobar-jimenez/

Manuel Rodelo: Muchas gracias por estar aquí. Me gustaría dialogar sobre la sostenibilidad en el proyecto de La Secreta, tanto económica como ambientalmente y sobre la experiencia del comité del agua y el manejo de los bienes comunes.

Kelly Escobar: Vamos por partes, tú me preguntas sobre el Comité del agua, sobre el tema de la sostenibilidad y sobre el tema de bienes comunes. Básicamente son esas tres: agua, sostenibilidad y bienes. El proyecto La Secreta, estaba relacionado con el abastecimiento de agua potable en la vereda. El proyecto era una solución parcial porque COLCIENCIAS (N. del E.: hoy Minciencias) sólo ofrecía un aporte que era insuficiente para abastecer todos los predios de la vereda. Estamos hablando de alrededor de 91 predios que están habitados y por lo tanto no era posible con este monto dotar a los 91 predios de soluciones intradomiciliarias.

MR: ¿Qué es eso de soluciones intra domiciliarias?

KE: Son sistemas que se instalaron en cada predio para poder recolectar agua, por medio de mangueras que toman el agua de las fuentes, que son quebradas, básicamente quebradas y ríos, y llevan este agua hasta unos tanques de almacenamiento y luego bombean el agua hasta un tanque al interior de la casa, de la vivienda; que tenían que ser intra domiciliarios porque se evaluó la alternativa de hacer una especie de acueducto comunitario, es decir, con unos grandes humedales construidos para almacenar agua y hacer el proceso allí, pero definitivamente esta opción era primero muy costosa y segundo presentaba dificultades en términos de distribución, porque la vereda está dividida en cinco sectores y  su patrón de asentamiento es un patrón disperso,  entonces las personas viven con cierta dispersión unas de otras y los sectores entre sí son dispersos, eso quiere decir que el gasto para conectar los diferentes sectores sería bastante grande y con el aporte de COLCIENCIAS (N. del E.: hoy Minciencias) no era suficiente.

MR: Y ¿qué experiencias rescataron del tema de la sostenibilidad en el proyecto?

KE: Abordemos primero el tema de sostenibilidad. Nos damos cuenta que el proyecto tenía un elemento muy importante que se llama justamente así: sostenibilidad y ¿qué implica esto? Esto implica sostenibilidad económica, es decir, que la solución, la apuesta; la solución puede ser sostenida por los actores locales sin necesidad de ningún aporte externo y además de eso no sólo ser sostenida, sino que su sistema sea sostenido por ello, es decir, en términos de mantenimiento, de reparación, no sólo que sean sostenidos por ellos, sino que ellos tengan la capacidad de replicarlos en otra vivienda y otros predios que no fueron o ejecutores o constructores, mejor dicho debido a que pues no había suficientes soluciones, solamente se instalaron 51 en lugar de 91 predios que tiene la vereda habitados actualmente.

En ese sentido frente al primer elemento que es la sostenibilidad, el proyecto debe ser sostenible económicamente y ese fue uno de los elementos que COLCIENCIAS (N. del E.: hoy Minciencias) evalúa cuando entregamos los resultados. Las propuestas de sostenibilidad son algo que ellos llaman plan de sostenibilidad. Nosotros elaboramos al finalizar el proyecto un documento que se llama plan de sostenibilidad y que apunta a que la vereda pueda como comunidad, como Junta de Acción Comunal, sostener en el tiempo la iniciativa e incluso replicarlo.

“El trabajo de intervención es un trabajo que se tiene que hacer con pinzas, que tiene que contar (…) con la participación pero no solamente con la participación sino con la participación y co-ejecución (…) de las comunidades locales”. Kelly Escobar Jiménez

MR: Y sobre la sostenibilidad ambiental, que nos puede comentar…

KE: Hay otro elemento que tiene que ver con la sostenibilidad y es el elemento de la sostenibilidad ambiental. El proyecto apunta a ser una herramienta para discutir el tema del manejo del recurso hídrico en la vereda, es decir, más que instalar soluciones intra domiciliarias, el proyecto apuntó a refrescar el chip que ellos ya tienen. Nosotros nos dimos cuenta posteriormente que ellos tienen un comportamiento proambiental. En todo caso, un discurso proambiental que intentan que se vea reflejado en su comportamiento, obviamente con algunos opositores que, como en todos los grupos humanos, vimos que se salen un poquito de la norma es ¿cuál es la norma que ellos mismos se han impuestos? Es cuidar el recurso hídrico, es decir, progresivamente ellos se han dado cuenta que la tala de las cuencas y de los de las zonas donde se produce el agua en la Sierra produce consecuencias devastadoras y ellos comparan, dentro de la misma vereda, comparan unos sectores con otros y se dan cuenta, si retroceden en el tiempo, que algunos sectores tenían flujo de agua mucho más grande antes de que fueran talados, que fueran taladas las cuencas, y lo que ellos llaman los ojos de agua o los nacederos.

MR: Y ¿cómo fue el proceso de sensibilización del proyecto con la comunidad?

KE: El proyecto apuntó a tener una dosis importante de sensibilización, concientización, tematización del tema de sostenibilidad ambiental y eso se hizo por medio de una herramienta metodológica que en sociología ambiental se llama prospectiva ambiental. Esta fue la herramienta que utilizamos para tematizar el asunto y en consecuencia problematizarlo y  promover una cierta sensibilización al respecto, en el caso de que hubiese individuos que no estuvieran lo suficiente sensibilizados.

MR: ¿Qué se podría decir sobre la prospectiva ambiental?

KE: La prospectiva ambiental es una herramienta que existe desde alrededor de los años 80, donde por medio de diferentes recursos, algunos cuantitativos, algunos cualitativos, se produce de manera participativa un escenario de futuro, se construyen escenarios de futuro para imaginar el futuro a corto, mediano, y largo plazo, partiendo de la idea de que, ese corto, mediano y largo plazo implica unos caminos, es decir, unos procesos y unas tendencias, esos procesos y esas tendencias se pueden imaginar con base en variables específicas, ejemplo ¿cuál sería la tendencia de la vereda si una persona por familia sigue talando al mes tantos árboles? Entonces, en ese sentido, la prospectiva sería cuantitativa porque cuantifica y crea modelos de futuro, de futuros posibles de acuerdo a tendencias, en ese sentido es cuantitativa y tiene un doble rol, por un lado cuantificar cuál sería el impacto, la huella ecológica de una población si continúa la tendencia de un comportamiento o si una variable se profundiza.

“En este proyecto había un énfasis muy fuerte en nunca entender [a las comunidades] y que ellas mismas nunca se entendiesen como beneficiarias, sino, como comunidades que construyen estos sistemas de abastecimiento, es decir, como co-constructoras”. Kelly Escobar Jiménez

La prospectiva por un lado crea modelos o sea que puede facultar la anticipación y por otro lado tiene un objetivo pedagógico y el objetivo pedagógico es que cuando las comunidades caen en la cuenta, de que una conducta repetitiva, al filo del tiempo puede provocar una catástrofe o una tragedia y entonces ellos probablemente modifican esa conducta, probablemente, digamos que todo esto en término hipotéticos, porque justamente lo que se están produciendo son escenarios de futuro para calcular un poco los comportamientos con relación a riesgos y percepciones de riesgo de que ocurra un accidente, de que ocurra una catástrofe o de, digamos, una tragedia, pero también algo que es, que el escenario de los recursos se convierte en un escenario de crisis ambiental.

El ejercicio que se hizo evidentemente en este caso no se hizo de manera cuantitativa aunque esa es una muy buena forma de hacerlo, pero para que se realicen prospectivas cuantitativas es necesario que haya una línea de base cuantitativa, es decir, que antes de la proyección tengan suficientes datos sobre la situación que se va a analizar, para que esos datos puedan ser contrastados. Como en el caso de la vereda no teníamos aún, de hecho no tenemos aún los datos cuantitativos sobre esas variables que incluyen por ejemplo la degradación de las cuencas o la contaminación del recurso hídrico, no nos podíamos arriesgar a hacer un ejercicio cuantitativo, así que lo hicimos de manera cualitativa y con un objetivo claro de sensibilización y de pedagogía alrededor del uso del recurso hídrico del cuidado de las cuencas. Entonces, como decíamos efectivamente, el tema sostenibilidad hay que mirarlo desde el punto de vista económico y desde el punto de vista ambiental segundo.

MR: Sobre el tema de la acción colectiva, ¿qué apreciaciones tiene?

KE: Desde el punto de vista social era imprescindible el evaluar digamos la acción colectiva de la comunidad, esto lo hicimos y allí conectamos con el otro tema, que es el tema de los bienes comunes, ¿cómo evaluamos el tipo de acción colectiva que realiza la comunidad? basándonos en el concepto de bienes comunes, concepto que viene de la economía institucional y que propone que finalmente las comunidades a fuerza de exponerse a tragedias en el uso de los recursos, a problemas de abastecimiento, a problemas ambientales con el tiempo y con sistemas de comunicación óptimos, organizan el uso sostenible de los recursos.

MR: ¿Qué referentes teóricos podríamos citar sobre el tema de bienes comunes?

KE: Existe un concepto que viene de la economía neo-institucional, de una politóloga que se llama Eleonor Ostrom y que ella investigó en África muchas comunidades que usan sus recursos de manera sostenible durante largo tiempo sin la intervención del mercado ni de los privados, ni de Estado y logra sostener sus recursos. Entonces por eso intentamos utilizar sus recursos por medio de instituciones de acción colectiva que perduran en el tiempo y que permiten que estos recursos no se acaben cuando lleguen a la crisis. En el proyecto hicimos un diagnóstico sobre bienes comunes en la vereda y nos dimos cuenta que hay varias instituciones para manejo de diferentes bienes comunes, una de las más interesantes es fuego, usan fuego para limpiar y no como hay dificultades porque algunos nuevos llegados no saben controlar el fuego y entiendo que según ellos producen algunos incendios, en fin, diferentes temas sobre bienes comunes y abordamos entonces ¿cómo utilizar el sistema de abastecimiento de agua potable intra domiciliario con un bien común? y por eso constituimos obviamente con la iniciativa de ellos, lo que se llama el comité del agua.

MR: ¿Cuales son las funciones de este Comité del Agua?

KE: El Comité del agua tiene la función de vigilar el uso, el manejo, la reparación en la sostenibilidad ambiental y económica del sistema intradomiciliario de abastecimiento de agua. Además de eso esta institución para el manejo de ese bien común tiene la intención de promover ese último elemento de la sostenibilidad que es la sostenibilidad social; digamos que allí resolvemos esos dos temas.

MR: ¿Cómo fue su experiencia no tanto en la parte académica, sino de la llegada a la comunidad? ¿Cómo la recibió? ¿Cómo fueron sus primeras impresiones antes de abordar el trabajo como tal de la comunidad?

KE: Bueno este fue un trabajo para mi complejo porque yo nunca había hecho trabajo de intervención en comunidad, es decir, mi acceso a las comunidades había sido siempre para el análisis y más la descripción etnográfica, de hecho desde el enfoque que yo utilizo para hacer mi trabajo con comunidades, la intervención no es muy bien vista, se critica mucho el hecho de que cuando se proponen formas de intervención, esta forma de intervención, a menos que surjan de la propia comunidad, pueden estar descontextualizadas.

En este caso accedí porque COLCIENCIAS (N. del E.: hoy Minciencias) y su Convocatoria 790 “Ideas para el cambio”, hicieron un trabajo previo de diagnóstico comunitario para priorizar las necesidades antes de lanzar la convocatoria que se llamaba El reto ideas para el cambio tics e innovación. Entonces, digamos que me di cuenta que había un trabajo previo, antes de imponer el tema del agua como la solución que financia la convocatoria eso me animó un poco; sin embargo, sigo pensando que el trabajo de intervención es un trabajo que se tiene que hacer con pinzas, qué tiene que contar como en este caso, siempre, con la participación pero no solamente con la participación sino con la participación y co-ejecución, como fue el caso de este proyecto, de las comunidades locales sitos, en este proyecto, las comunidades son coejecutoras o constructoras, y, había un énfasis muy fuerte en nunca entenderlas y que ellas mismas nunca se entendiesen como beneficiarias, sino, como comunidades que construyen estos sistemas de abastecimiento, de hecho, ellas ofrecieron su trabajo para la construcción, y ellas (estas comunidades) tuvieron además un rol importante en todas las decisiones que se tomaron.

Como una pequeña anécdota tengo una reunión de consenso, que hicimos a propósito de quienes serían los predios beneficiados. En esa reunión nosotros lo habíamos pensado para que fuera una sesión, pues es costoso ir a la vereda, porque implica tiempo y dinero y por eso habíamos programado para que fuera una sesión y resulta que esta reunión tuvo que hacerse al menos tres veces para llegar a un acuerdo. El trabajo de campo era directo y además la intención era que el trabajo fuera efectivamente un reflejo de co-ejecución. La reunión fue muy fuerte hasta el punto que los cronogramas se modificaron, los presupuestos tuvieron que estirarse mucho, pero bueno al fin de cuentas se llegó a un acuerdo en el que la comunidad después de haber discutido mucho los criterios de selección, las personas seleccionadas, incluso después de presentarse situaciones en que algunos seleccionados cedían sus sistemas para dárselos a otros por ejemplo con el criterio de que “es que yo soy muy viejo y vivo solo en mi finca en cambio aquella familia tiene hijos que están recién nacidos”; entonces como que aprender toda esta dinámica de controversia al interior de la comunidad por un interés que es muy legítimo y que es acceder a estos sistemas de potabilización y abastecimientos, entender toda esa controversia yo creo que fue maravilloso y alrededor de eso todavía sigo reflexionado mucho y con ganas de escribir mucho.


Roque Jiménez. Archivo propio.

Manuel Rodelo: ¿Qué función cumple el comité del agua dentro del proyecto, a propósito de la apropiación social de los sistemas por la comunidad?

Roque Jiménez: Las funciones del comité del agua las podríamos agrupar de la siguiente manera: una función de vigilancia y administración de los sistemas de potabilización, acompañada de capacitación y educación de aspectos técnicos del sistema y de promoción de prácticas ambientales a los diferentes miembros de la comunidad. Con el comité conformado se garantiza que el conocimiento generado entre ambas partes a lo largo de la ejecución del proyecto, continúe a lo largo de los años y nunca pare de replicarse.

MR: ¿Cómo fue el proceso para la conformación del comité del agua?

RJ: A partir del proyecto de potabilización del agua había una necesidad de que los sistemas en las diferentes casas fueran sostenibles a lo largo del tiempo, es decir, que tuviera un correcto uso, mantenimiento y replicación del modelo en la comunidad. Al comentarle esto a la comunidad, ellos mismos propusieron la creación de un comité dentro de la junta de acción comunal que se encargará de todas las tareas alrededor del manejo de los sistemas de potabilización, esto a partir de sus experiencias con otros proyectos. Así mismo propusieron que este comité debería ser conformados por representantes de los cinco sectores de la vereda donde cada uno tendría tareas fijas para ejecutar de la mejor manera el proyecto y poder llevar el conocimiento a lo largo y ancho de la comunidad.

MR: ¿Qué experiencia te deja el trabajo en La Secreta?

RJ: Personalmente fue una experiencia que te transforma como persona e investigador. Cada día que estuve en La Secreta aprendía algo diferente que me dejaba maravillado, fue un encuentro con una forma de vida que terminas admirando.